La verdadera misión del Enlace entre el Poder Ejecutivo y las Iglesias Evangélicas dominicanas

La verdadera misión del Enlace entre el Poder Ejecutivo y las Iglesias Evangélicas dominicanas

Religión, República Dominicana, Samuel Santana
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Por Samuel Santana  ssantanadelosantos@gmail.com

Santo Domingo.- Después de ser nombrado como Enlace entre el Poder Ejecutivo y las Iglesias Evangélicas, el pastor Dio Astacio ha estado visitando diferentes instituciones cristianas y consultando a varios líderes evangélicos.

Todos sabemos que lo hace con la intención de tener una idea clara sobre como dirigir lo que ahora está en sus manos. Sin embargo, particularmente creo que haciendo esto no es donde encontrara lo que realmente necesita para hacer un trabajo eficaz.

Samuel SantanaLas instituciones y líderes consultados no son más que una estructura muy despegada de la realidad que viven los pastores y congregaciones a lo largo y ancho del territorio nacional. Ellos dicen representar y ayudar a las iglesias, pero lo cierto es que viven ajenos a los problemas y necesidades de las iglesias.

La vinculación más fuerte y cercana de la casi totalidad de los templos y sus ministros son los concilios. Pero estos no pueden con los problemas y demandas de sus congregaciones. Todo lo contrario, las iglesias deben darles más del 10% de sus ingresos.

Hay cientos y cientos de pastores que nunca han pisado la puerta de alguna de esas instituciones supuestamente representativas. Ni nunca han hablado con sus cabezas. Sin embargo, se han convertido en unos intermediarios entre el Gobierno y los pastores. En representación y en nombre de la obra nacional han recibido muchos recursos provenientes del Estado. Y eso pasa con instituciones internacionales y locales.

Vimos que en una especie de presupuesto suplementario, la gestión del ex presidente Danilo Medina entregaba finalmente a esas instituciones unos 30 millones de pesos. Solamente la Mesa del Dialogo recibía ocho millones.

Pero uno se pregunta, ¿y en qué gastaban esos ejecutivos esa suma de dinero? ¿Construyen iglesias? ¿Ayudan a pastores? Aun eso es difícil saberlo, pues no hay esfuerzo por la transparencia.

El nuevo director del Enlace, el pastor Dio Astacio, no debe incurrir en el mismo error. Los recursos de esta institución del Estado fueron y han sido manejados con una discreción no cristiana. A unos se les ha dado mucho mientras que, a otros, ni siquiera los han mirado.

Todo ha dependido del amiguismo, de la relación y hasta del apoyo para estar ahí. El Enlace tiene que irse al campo misionero. Allá donde están esos pastores e iglesias luchando por llevar la Palabra a gentes que no pueden siquiera cubrir las demandas de la obra.

Hay congregaciones sin micrófonos, sin sillas, sin instrumentos, sin plantas eléctricas y cobijando bajo techumbre frágiles.

Los grandes no saben nada de eso porque no andan por allí. Sus ambiciones son otras. Solo les gustan las alfombras de las oficinas con aire y, especialmente, aquellas donde hay mucho poder.

Dio Astacio tiene que arremangarse las mangas de la camisa y hacer un verdadero levantamiento de necesidades en la obra. Y con lo que reciba del Gobierno, hacer el milagro de los panes y los peces. Pero no que unos pocos se los lleven todo.

Sé de pastores que les han negado la migaja de cien mil pesos para una necesidad, mientras que a otros les han entregado millones. Puedo mencionarlos por nombres.

Un trabajo de esa naturaleza y magnitud no sólo justificaría el uso de los fondos del erario público, sino que, además, aportaría reconocimiento y grandes méritos al Gobierno.

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