Hay una nueva forma (muy rara) de llegar al orgasmo, pero los médicos dicen que esta práctica podría tener serias consecuencias

Hay una nueva forma (muy rara) de llegar al orgasmo, pero los médicos dicen que esta práctica podría tener serias consecuencias

De Todo, Salud, Sociedad
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Por Mónica De Haro

Algunas mujeres se abstienen de ir al baño el mayor tiempo posible para inducir (lo que algunos llaman) una experiencia placentera cuando finalmente hacen sus necesidades. Esta nueva técnica sexual se conoce como ‘Peegasm‘ y quienes la han practicado aseguran sienten oleadas de placer desde la espina dorsal hasta la nuca.

Está más asociado a las mujeres que a los hombres, ya que cuanto más se llena la vejiga de una mujer, más expande y empieza a empujar el punto G. Esto causa presión en la parte íntima de la mujer, y cuando la mujer empieza a orinar, la presión baja, estimulando el punto G y provocando un orgasmo fuerte y poderoso.

En hombres, este fenómeno no suele pasar, aunque paralelamente se puede afirmar, según cuenta la ginecóloga sevillana Belén Martinez-Gijón Machuca, del Hospital Quirón Salud Infanta Luisa, “que cuando en el varón se produce un llenado vesical excesivo existe un mecanismo compensatorio fisiológico que consiste en la dilatación de los bulbos cavernosos del pene lo cual produce un inicio de erección”.

Sin embargo, algunos especialistas aseguran que retener la orina es malo para el organismo; y los médicos alertan sobre el daño orgánico irreparable, asegurando que practicar el ‘Peegasm’ podría causar daños en la vejiga.

Todo empezó cuando apareció un hilo en Reddit en el que un usuario preguntaba si alguna mujer sentía mini-orgasmos al retener la orina. “Mi novia me dijo que si está mucho rato aguantando las ganas de orinar, cuando por fin va al baño, tiene orgasmos“, contó el usuario. “Me dijo que estos orgasmos a veces la dejan aturdida, y que son diferentes al orgasmo clitoriano o vaginal“.

Un comentario que provocó un gran revuelo y respuestas de otras usuarias que coinciden en que se trata de una nueva forma de orgasmo: “Los llamo los escalofríos de la orina (porque me encogen) aunque no son lo bastante orgásmicos en mi opinión, pero sí se acercan”. Enseguida se generó un debate en publicaciones influyentes como Teen Vogue o The New York Post.

Vejiga llena, ¿placer sexual?

Los expertos aseguran que es totalmente posible tener sensaciones parecidas al orgasmo cuando orinamos, y que incluso es parecido a lo que sentimos cuando tenemos sueños húmedos.

“Tener la vejiga llena mientras duermes estimulará un poco los nervios del suelo pélvico, lo que aumentará las probabilidades de tener un sueño erótico que puede desencadenar un orgasmo mientras duermes”, explica la doctora Charlotte Elder, ginecóloga y portavoz del Colegio de Obstetricia y Ginecología de Australia y Nueva Zelanda.

Por su parte la ginecóloga sevillana nos cuenta que “debido a la disposición anatómica femenina la relación entre vejiga y vagina es muy estrecha; ambas están simplemente separadas por un tejido que casi podríamos considerar virtual. Científicamente el llenado excesivo de la vagina se llama globo vesical. Por tanto, al ejercer un mecanismo de presión sobre la vagina estrecha dicho espacio y favorece la estimulación del punto G que se encuentra en el tercio medio de la cara anterior de la misma. Lo cual se traduce en un incremento del placer sensual”.

Pero aunque la conexión entre clítoris, vagina, vejiga y uretra, en cuanto a terminaciones nerviosas, provoca una sensación placentera –incluso psicológica– al realizar esta práctica, no está claro que el ‘Peegasm’ sea realmente un orgasmo.

Además, aunque contraer el esfínter uretral y soltar el líquido lentamente puede estimular el punto G, esta práctica conlleva riesgos para la salud y además de ser fuente de intensos dolores, puede puede provocar serios daños a la vejiga, caída del suelo pélvico o infecciones.

Es más, al aguantamos las ganas de orinar, la vejiga se distiende y se llena de pis, y esto a la larga puede causar problemas de cistitis crónica o aguda. Por eso, no es recomendable hacerlo y los médicos aconsejan recurrir a otras formas de sentir placer.

“Las vejigas deben tratarse con respeto. Es importante ir cuando tienes que ir, no cuando estés a punto de reventar”, explica Elder al medio australiano Whimn.

Es lógico, ¿no? Si nuestro cuerpo pide que vayamos al baño es porque existe la necesidad de desechar algo tóxico del organismo.

Cuando la vejiga se llena más allá de los 150-220 mililitros, los receptores de presión y táctiles envían señales al cerebro para que se vacíe el líquido contenido, pero si esto no sucede, se activan los mecanismos que provocan dolor. Estos síntomas podrían omitirse por algunos minutos, pero pasado un tiempo prudente, tienden a empeorar y a afectar en gran medida la salud genitourinaria.

En este sentido, el ‘Peegasm‘ puede tener las siguientes consecuencias:

Contener la orina durante mucho tiempo y convertirlo en hábito hace que se debiliten los músculos de la vejiga, lo cual provoca trastornos que arruinan la vida sexual como la incontinencia urinaria a muy temprana edad, tal como señala el portal Glamour.mx.

Genera infecciones tanto en la vejiga como en el tracto urinario, pues al retener el líquido, las bacterias que este contiene y que deben ser expulsadas, se multiplican creando hongos o cepas. Entre los síntomas se encuentran: sensación de ardor o escozor durante la micción, orina con un olor muy fuerte, sangrienta o muy oscura.

Puede ocasionar reflujo vesicoureteral (la orina regresa a los riñones) y pielonefritis (infección renal), una patología que disminuye la función de estos órganos vitales.

Es causa de cistitis crónica o aguda, lo que implica el riesgo de la pérdida de los riñones. Y cualquiera que haya sufrido un ataque de cistitis sabrá que no hay nada remotamente atractivo al respecto.

Piedras en el riñón. La retención en la orina puede hacer que se formen cálculos renales en personas que tienen un alto contenido de minerales en la orina.

Además, aguantar a menudo las ganas de ir al baño hace que la vejiga se expanda, dificultando que este órgano se contraiga y libere la orina normalmente. Al final ya no es capaz de avisar correctamente cuando necesita vaciarse, y esto no solo puede producir incontinencia por rebosamiento, sino que pueden ser necesarias medidas adicionales, como un catéter.

Y por cierto, si creías que ir al baño con frecuencia, aunque no tengas ganas te libra de estos problemas, siento decirte que te equivocas. Elder asegura que también es importante no hacer pis por si acaso. “Si orinas cuando no necesitas ir, puedes reducir la capacidad de tu vejiga para contener la orina”, concluye la experta.

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