Y tú, Tío ¿qué quieres en esta Navidad?

Antonio Espinal, Columnistas, EEUU, Mundo, Sociedad
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Antonio EspinalPor Antonio Espinal

La temperatura en mi casa estaba a 37 grados F. Es el comienzo del invierno en esta ciudad de los Estados Unidos. El Tío que nunca tuve ni recuerdo, estaba sentado frente a mi en un sofá, al lado de la chimenea, esperando que yo le hiciera la ultima pregunta de este año 2012, que ya está encendiendo las turbinas para irse.

Y tú, Tío ¿qué quieres en esta Navidad?, fue mi pregunta. El se reclinó en el sofá, bajó la cabeza sin esconder su tristeza, y me dijo: Quiero 7 regalos, anota ahí…

1. Quiero que las tiendas que venden armas se conviertan en granjas, para que en lugar de vender rifles de asalto que asesinen a niños en sus escuelas, vendan vacas lecheras que alimenten a los niños hambrientos. Y que esos cargadores con muchas balas, se cambien por bolsas de patatas y cartones de huevos.

2. Que jamás aparezcan asesinos como Adam Lanza, que mató a tiros a su madre y luego acribilló a 20 niños, seis mujeres adultas y se quitó la vida. Y en su lugar, que vayan personas a las esquinas de las escuelas para ofrecer una rosa blanca a cada niño y desearle que crezca en salud e inteligencia.

3. Que no le regales juguetes bélicos a tus hijos, sino cosas que reflejen amor y paz o que nutran su mente, para formar una sociedad más compasiva, más humana.

4. Cuando un hijo se porte mal, recuerda que tú también fuiste niño y en muchas ocasiones te portaste mal. Pero aunque tu padre te dió pelas para corregirte, no hagas lo mismo con tus hijos: Substituye las pelas por abrazos y en lugar de gritarles, diles en voz baja y suave, que lo que hicieron no fue apropiado y para que aprendan, te ves en la obligación de prohibirles que usen la computadora por tres días.

5. Que se terminen los actos de violencia contra la mujer, sean físicos, sexuales o psicológicos. A los hombres abusadores que recuerden que llegaron a este mundo en la nave de una mujer que fue su madre. Que busquen ayuda sicológica y si no se pueden controlar que dejen las mujeres, se compren muñecas de silicón o esperen que la tecnología construya robots femeninos domésticos.

6. Que las religiones dejen de asustarme con que se va a acabar el mundo el próximo miércoles. Que me inviten a las iglesias para hablarme del amor y la obediencia a Dios y no que me prepare para achicharrarme en el infierno.

7. Que el uno por ciento de ricos que no encuentra que hacer con todo el dinero que tiene, ayude a mitigar la pobreza del otro 99 por ciento. Por ejemplo, una artista famosa que se crió en El Bronx, Nueva York, compró unos zapatos famosos por un millón de dólares. ¿Cuántos niños hubieran comido arroz, habichuelas y carne con esa suma? Un 12,5% de la población mundial, o lo que es lo mismo, casi 870 millones de personas pasan hambre, según un informe de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Es razonable lo que pide el Tío que nunca tuve ni recuerdo. Pero para conseguirle lo que pide, necesito la ayuda de todos ustedes.

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