Danica Roem, la mujer transgénero que ha hecho historia en la política de Estados Unidos

EEUU, Sociedad
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Por Jesús Del Toro

Las elecciones realizadas el pasado martes 7 de noviembre dieron aire fresco al Partido Demócrata, que un año después de su estrepitosa derrota ante Donald Trump en los comicios presidenciales ganó las gubernaturas de Virginia y New Jersey.

Pero entre los triunfos en ese proceso electoral figura uno singular y que es un paso relevante en el necesario camino hacia la equidad plena en materia de derechos políticos: la elección de la demócrata Danica Roem como delegada por el Distrito 13 de la Asamblea Legislativa de Florida, quien sería la primera persona abiertamente transgénero en acceder a un cargo de elección popular en una legislatura estatal de Estados Unidos.

“Esto fue gracias a las personas del Distrito 13 que dejaron de lado las tácticas del miedo, las fobias… Nosotros las celebramos por lo que son, no pese a ello”, dijo Roem tras su victoria electoral.

Por añadidura, Roem derrotó al veterano titular Robert G. Marshall, el delegado más conservador en esa legislatura, con 13 periodos en el puesto, y que ha descrito la identidad transgénero como “contraria a las leyes de la naturaleza y a la naturaleza de Dios”, de acuerdo a The Washington Post.

Pero Roem barrió con facilidad a Marshall y a su intolerancia al obtener el 54% de los votos y, con ello, contribuyó a que el Partido Demócrata lograra la mayoría, por un solo escaño, en esa Asamblea antes dominada con amplitud por los republicanos.

Roem, de 33 años, es una experiodista que decidió asumir su identidad transgénero hace unos cuatro o cinco años, y si bien su campaña se enfocó en temas urbanos y socioeconómicos de su distrito, el tema de su identidad fue usado por su oponente para atacarla con fuerza, utilizando rudas temáticas sexuales, cuestionando la moralidad de Roem y en general apelando a las fobias y los prejuicios.

Al respecto, ella dijo que “esta elección ha probado a la nación que la discriminación descalifica” a quien la practica, en alusión a la erosiva campaña de Marshall, y enfatizó que ella apoya una sociedad y una labor legislativa incluyentes en las que todas las personas “sin importar cómo se vean, de dónde vengan, qué religión profesen, cómo se identifiquen o cómo toquen rock… puedan traer sus ideas a la mesa… Somos más fuertes juntos”.

Sobre el elemento final de su enumeración, Roem es vocalista de rock metálico y por ello también es la primera artista de este género en llegar a la Asamblea Legislativa de Virginia.

Roam nació en el norte de Virginia, se graduó en periodismo de la Universidad San Buenaventura en Nueva York y trabajó en periódicos de la región de Virginia y Maryland por varios años, para los cuales escribió sobre numerosos asuntos de educación, economía y negocios locales, con énfasis en la infraestructura de transporte. Justo este último fue un tema crucial que ella impulsó durante su campaña.

En 2012 comenzó su transición para convertirse en una mujer transgénero y tras terapia hormonal y otras transformaciones cambió legalmente su nombre y género en 2015. Entre 2015 y 2016 trabajó en un periódico de Maryland, puesto al que renunció para postularse en la elección de delegada a la Asamblea de Virginia.

Hoy es delegada electa en ese cuerpo legislativo.

Como Roem misma señaló en su sitio web de campaña, gran parte de su formación y perspectiva le viene del periodismo, del trabajo profesional que considera los hechos y reporta de modo neutral y desinteresado. Ella contó que su abuelo una vez le dijo: “la base de mi conocimiento proviene de leer el periódico todos los días”.

Ella continuó con esa idea en su labor profesional y, tras dar el salto a la política, ciertamente su triunfo electoral se volvió noticia nacional y un hecho auspicioso en materia de igualdad, inclusión y derechos.

Roem dijo que su victoria es “para cada persona que ha sido señalada, estigmatizada… que necesitaba de alguien… porque no tenía una voz propia y no había nadie con ella, esto es para ustedes” y por ello es significativa tanto como éxito personal como por sus implicaciones sociales y políticas.

Es un ejemplo de que es posible romper las barreras, la discriminación y las estigmatizaciones que las personas transgénero enfrentan con notoria frecuencia y revela que, al menos en el caso de su distrito en Virginia, la ciudadanía tiene una propensión a la apertura y a la igualdad de género y de la identidad sexual relevantes.

Una actitud incluyente y democrática que conviene que se amplifique y amplíe a escala mayor.

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